Otro año, otra edición de la ya legendaria COPA LUVICK de golf, nuevamente disputada en la sede Cariló/Pinamar. El superintendente Martin había alquilado una casa muy agradable, comoda, con la típica parrilla de donde salían los clásicos plazos fijos, con los cuartos en suite codiciados por todos, los sorteos de las habitaciones como ritual establecido, y los dialogos profundos sobre los misterios de la vida que siempre tiñen cada encuentro de la LUVICK.
Ganador de esta edicion?: ni idea.

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