Una vez mas, en un ritual ya prácticamente automatico, los luvickeros se reunieron para celebrar la edición numero 14 de la Copa Luvick. Con la presencia de la Copa misma presidiendo todas las reuniones, con ese mármol suave y su porte señorial y majestuoso, el evento se desarrolló de acuerdo a lo planeado. Los primeros en arribar fueron el anfitrión Big Bull, el chef francés Boa, el escribano wasao para documentar todo. Luego el galo Ales y el irlandés Mc Groverson, seguidos por la chata hasta ese momento reluciente de Chachara Moneta, el Caja de herramientas pirosauer mono Berardi, el charrúa tio angua Max, y el que suscribe siempre charlatan sintetico Uochiman. Finalmente el viernes hizo su aparición estelar el Back to back Rampone, quien esperaba entintado en un restaurante de Tandil.
El golf tuvo su dia en el marco de la imponente cancha tandilense. El ímpetu inicial de Uochi con su madera 3 se fue diluyendo rápidamente a medida que crecia la influencia sintetica y del brut nature. Y a medida que la experiencia del Alex y el Big Bull fue asentándose en los links, ni toda la tecnología del Mono Berardi pudo con semejante despliegue. El Boa, Max y Gaston fueron meros espectadores del duelo Luvickero, como asi también La Luva y Moneta que disfrutaron de una tarde a la vera del fogón del club house.
Mencion especial merece la actitud estoica del anfitrión Big Bull ante los reclamos la algunos luvickeros de que no todos los temas estaban resueltos. Supo defender su posición con una mezcla de valentía, caradurismo y una pizca de kirshnerismo. Tambien supo redimirse con las cabalgatas, los paseos motoqueros que resultaron en varios heridos y las excursiones de caza. Otra mención especial para los músicos que le pusieron melodía a la poesía luvickera. Se vio también el nacimiento del “Blues de la Luvick”, el cual será completado en ediciones sucesivas. Tambien cabe destacar el menú exquisito con el que se deleitaron los integrantes de la Luvick, en gran parte gracias a la dirección del Boa, muy bien secundado por Vero con sus artes culinarias.
Hubo asimismo un taller literario al que asistieron todos los integrantes y en el cual se pudieron lucir con la composición de las “MAXIMAS LUVICKERAS”, frases que se convirtieron en celebres instantáneamente y cuyos contenidos permanecen secretos y bien seguros en una bóveda en Zurich.
Un nuevo éxito de la camaradería Luvickera, algo para disfrutar “all night long”, como se escucho decir a algun Luvickero charlatan reifirendose a lo que decía tener preparado pero en realidad era solo de la mas autentica “pura chachareria”.
jueves, 11 de agosto de 2011
OTRA LUVICK MAS, NUMERO 14 Y CONTANDO-2011
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